Con esta frase estoy de
acuerdo pero pondría algunos matices. Creo, por ejemplo, que los alumnos tienen
que ser los principales responsables del proceso de enseñanza-aprendizaje y
que, por tanto, tendrían que ser los principales agentes de la educación, organizándose
ellos y llevando un aprendizaje autorregulado. Pienso que es bueno que los
alumnos tomen decisiones en el proceso de enseñanza y que ellos mismo se
regulen pero, a la vez, creo que es fundamental que haya alguien que supervise,
ordene y organice a todos estos alumnos. Si no hubiese un profesor que
organizase la clase, la educación sería un verdadero caos. Así mismo, no
podemos dejar que el material principal de cada materia sea elegido por los
alumnos porque, desgraciadamente, hoy en día prima un poco lo que se conoce
como “la ley del mínimo esfuerzo”, por lo que seguramente los alumnos, como es
“normal”, querrían las notas más altas haciendo lo menos posible. Por tanto, es
imprescindible que exista una figura con la suficiente autoridad como para ir
guiando el proceso de los alumnos. Así pues, yo reformularía esta frase de la
siguiente forma: corresponde al profesor organizar la clase y facilitar el
material principal de la enseñanza, siempre teniendo en cuenta las opiniones de
los alumnos.
Con esta metáfora estoy
totalmente de acuerdo. Creo que la visión del profesor como guía del proceso de
aprendizaje del alumno es una de las que más fuerza tiene actualmente y que
verdaderamente corresponde al profesor esta tarea de guía y ayuda. Si bien es
el alumno el que debe autorregular y ser el principal responsable de su
aprendizaje, es muy necesaria la intervención del docente para guiar este
proceso puesto que, de otra forma, el alumno podría pensar que lo está haciendo
bien y estar equivocándose. Aunque es el alumno el que debe tomar las riendas
de su propio aprendizaje, es bueno y totalmente recomendable que tenga un
profesor a su lado para que le vaya guiando en todo momento, no sólo cuando
hace las cosas mal sino también felicitándole cuando las haga bien. Es más, yo
me atrevería a decir que es imprescindible.
Como se puede deducir
por mis comentarios a las metáforas anteriores, estoy absolutamente de acuerdo
con la que se presenta ahora. Creo que, efectivamente, el profesor es como un
jardinero que da a cada planta lo que necesita. Igual que una planta puede
necesitar más luz, agua, calor o humedad que otra, cada alumno tiene unas
circunstancias especiales y unas necesidades propias que hacen que el profesor
deba dar a cada niño lo que necesita, adaptarse a las circunstancias personales
de cada uno y proporcionar en la medida de lo posible una enseñanza
individualizada, puesto que lo que sirve para un niño es muy probable que no
sirva para otro y el docente debe preocuparse de que todos y cada uno de sus
alumnos aprendan de la mejor manera posible, llegando al máximo de sus
capacidades.
¿Cuál
elegirías y por qué?
Si tuviese que elegir,
me quedaría sin duda con la última, puesto que creo que es una de las que mejor
define una tarea fundamental del maestro, que es adaptarse a las circunstancias
y características de cada uno de sus alumnos y asegurarse de que éstos aprendan
de la mejor manera posible. Creo que este es uno de los mayores retos que
tenemos los docentes y que, por tanto, debemos luchar y hacer lo imposible por
conseguirlo.
¿Crees
que han cambiado tus creencias sobre el aprendizaje en los últimos años? Si es
así, ¿de qué modo?
Sí, creo que a lo largo
de los últimos años mis creencias sobre el aprendizaje han cambiado.
Fundamentalmente porque, mientras estaba en el colegio, pensaba que lo
fundamental para aprender era memorizar. Siempre he tenido una buena memoria
que me ha servido para ir memorizando los conceptos y los temarios lo
suficiente como para aprobar con éxito todos mis exámenes pero, al final, la
mayoría de ellos se me iban olvidando. Al llegar a la universidad me di cuenta
de lo importante que es el aprendizaje significativo y el ir uniendo unos
conceptos con otros, el comprender en vez de memorizar y el ser dueño de tu
proceso de aprendizaje, sin esperar que venga el profesor a decirte lo que
tienes que hacer en todo momento. La autonomía y la autorregulación son dos
procesos que, además de ayudarte mucho para aprender e interiorizar bien lo que
estás aprendiendo, te sirven para madurar y ser más consciente de la importante
que es hoy en día y en nuestro futuro el que hayamos hecho un buen aprendizaje.
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