viernes, 24 de febrero de 2012

Metáforas

·          Corresponde al profesor organizar la clase y facilitar el material principal de la enseñanza.
Con esta frase estoy de acuerdo pero pondría algunos matices. Creo, por ejemplo, que los alumnos tienen que ser los principales responsables del proceso de enseñanza-aprendizaje y que, por tanto, tendrían que ser los principales agentes de la educación, organizándose ellos y llevando un aprendizaje autorregulado. Pienso que es bueno que los alumnos tomen decisiones en el proceso de enseñanza y que ellos mismo se regulen pero, a la vez, creo que es fundamental que haya alguien que supervise, ordene y organice a todos estos alumnos. Si no hubiese un profesor que organizase la clase, la educación sería un verdadero caos. Así mismo, no podemos dejar que el material principal de cada materia sea elegido por los alumnos porque, desgraciadamente, hoy en día prima un poco lo que se conoce como “la ley del mínimo esfuerzo”, por lo que seguramente los alumnos, como es “normal”, querrían las notas más altas haciendo lo menos posible. Por tanto, es imprescindible que exista una figura con la suficiente autoridad como para ir guiando el proceso de los alumnos. Así pues, yo reformularía esta frase de la siguiente forma: corresponde al profesor organizar la clase y facilitar el material principal de la enseñanza, siempre teniendo en cuenta las opiniones de los alumnos.

·          La educación es un viaje a través de un campo de estudio en el que el profesor hace de guía para el grupo de alumnos.
Con esta metáfora estoy totalmente de acuerdo. Creo que la visión del profesor como guía del proceso de aprendizaje del alumno es una de las que más fuerza tiene actualmente y que verdaderamente corresponde al profesor esta tarea de guía y ayuda. Si bien es el alumno el que debe autorregular y ser el principal responsable de su aprendizaje, es muy necesaria la intervención del docente para guiar este proceso puesto que, de otra forma, el alumno podría pensar que lo está haciendo bien y estar equivocándose. Aunque es el alumno el que debe tomar las riendas de su propio aprendizaje, es bueno y totalmente recomendable que tenga un profesor a su lado para que le vaya guiando en todo momento, no sólo cuando hace las cosas mal sino también felicitándole cuando las haga bien. Es más, yo me atrevería a decir que es imprescindible.

·          El profesor es como un jardinero que da a cada planta lo que necesita.
Como se puede deducir por mis comentarios a las metáforas anteriores, estoy absolutamente de acuerdo con la que se presenta ahora. Creo que, efectivamente, el profesor es como un jardinero que da a cada planta lo que necesita. Igual que una planta puede necesitar más luz, agua, calor o humedad que otra, cada alumno tiene unas circunstancias especiales y unas necesidades propias que hacen que el profesor deba dar a cada niño lo que necesita, adaptarse a las circunstancias personales de cada uno y proporcionar en la medida de lo posible una enseñanza individualizada, puesto que lo que sirve para un niño es muy probable que no sirva para otro y el docente debe preocuparse de que todos y cada uno de sus alumnos aprendan de la mejor manera posible, llegando al máximo de sus capacidades.

¿Cuál elegirías y por qué?
Si tuviese que elegir, me quedaría sin duda con la última, puesto que creo que es una de las que mejor define una tarea fundamental del maestro, que es adaptarse a las circunstancias y características de cada uno de sus alumnos y asegurarse de que éstos aprendan de la mejor manera posible. Creo que este es uno de los mayores retos que tenemos los docentes y que, por tanto, debemos luchar y hacer lo imposible por conseguirlo.

¿Crees que han cambiado tus creencias sobre el aprendizaje en los últimos años? Si es así, ¿de qué modo?
Sí, creo que a lo largo de los últimos años mis creencias sobre el aprendizaje han cambiado. Fundamentalmente porque, mientras estaba en el colegio, pensaba que lo fundamental para aprender era memorizar. Siempre he tenido una buena memoria que me ha servido para ir memorizando los conceptos y los temarios lo suficiente como para aprobar con éxito todos mis exámenes pero, al final, la mayoría de ellos se me iban olvidando. Al llegar a la universidad me di cuenta de lo importante que es el aprendizaje significativo y el ir uniendo unos conceptos con otros, el comprender en vez de memorizar y el ser dueño de tu proceso de aprendizaje, sin esperar que venga el profesor a decirte lo que tienes que hacer en todo momento. La autonomía y la autorregulación son dos procesos que, además de ayudarte mucho para aprender e interiorizar bien lo que estás aprendiendo, te sirven para madurar y ser más consciente de la importante que es hoy en día y en nuestro futuro el que hayamos hecho un buen aprendizaje.

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